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© Château de Pau

Moldes y Modelos

A menudo destruidos, los moldes de yeso realizados y utilizados durante las campañas de restauración del siglo XIX constituyen testigos valiosos, una auténtica biblioteca de referencias de interés incalculable. Este procedimiento fue un recurso fundamental para la documentación del patrimonio, especialmente en los monumentos históricos, ya que permite conocer con precisión el estado de un elemento escultórico en un momento dado. Antes de emprender trabajos a gran escala, permitía reunir un corpus que podía servir tanto al arquitecto, para estudiar y recomponer la decoración, como al escultor, para reproducir fielmente los elementos que faltaban.

Muy recientemente, en 2021–2022, durante la restauración de las esculturas del patio de honor dirigida por Stéphane Thouin, Arquitecto Jefe de los Monumentos Históricos, el museo nacional pudo poner a disposición de los escultores varios antiguos moldes de yeso para reproducir elementos cuyo estado de deterioro requería su retirada y sustitución.

Al final del Segundo Imperio, Auguste Lafollye ya había marcado el camino. En 1867, solicitó moldes de los elementos góticos de los lucernarios del patio de honor para disponer de un modelo aplicable a los de la fachada sur. Antes que él, entre 1858 y 1859, Gabriel Auguste Ancelet llevó a cabo una primera campaña de moldes centrada en los lucernarios renacentistas del mismo patio. Estos elementos le sirvieron evidentemente como modelos para sus grandes obras futuras. Ambos maestros de obras se inscribían así en un enfoque científico de producción de moldes, iniciado por Viollet-le-Duc en el proyecto de la catedral de Autun en 1840, enfoque que se generalizó en Francia a partir de 1850.

La colección de moldes conservada en el castillo de Pau se constituyó en parte durante estas campañas de escultura arquitectónica y en parte durante las dedicadas a los ornamentos interiores. Los dos cuelgamuros ilustran la maestría excepcional de los artesanos fundidores. Estos auténticos tesoros de yeso suelen mencionarse únicamente de forma breve en los registros de obras y otros documentos de archivo.

La práctica del moldeado, al igual que la de la fotografía, acompañó fielmente los proyectos de restauración a lo largo de su evolución. La reproducción exacta en tres dimensiones sigue utilizándose hoy en día, ahora sistemáticamente mediante fotogrametría y escaneo 3D. Los resultados obtenidos por estos distintos medios merecen ser conservados como archivos documentales o como colección. Se produce una doble transmisión: la de la memoria material del pasado arquitectónico y la de los conocimientos técnicos, saberes y procedimientos.

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