El huerto
Uno de los primeros espacios que empieza a ajardinar Gilles Clément tras adquirir el terreno de La Vallée es el huerto, lo que él denomina la primera habitación de su casa-jardín. Espacio vegetal con una componente estética, pero sobre todo productiva, que permite dotarle de alimento durante los meses en los que va construyendo su casa e interviniendo sobre el jardín.
En su libro “El salón del perejil gigante”, Clément comenta que el huerto es una habitación distinta. De todas las estancias de la casa es la que más cuidados demanda.
Es un espacio en el que el reciclaje es una herramienta básica para su funcionamiento. Los residuos vegetales y alimenticios generan un compost esencial para el correcto desarrollo de las especies que se plantan en él.
Dos décadas después, en 1997, Gilles Clément colabora con el artista Jean-Paul Ruiz en la realización de un peculiar documento que nace del huerto que cultiva su mujer Dominique Ruiz. Sobre el papel obtenido a partir de las hortalizas, Clément escribe un texto en homenaje a estos espacios productivos:
Por eso, frente a las mareas tecnológicas, al hormigón, a los jardines ornamentales dolorosamente congelados en su máscara florida, frente a los céspedes maquillados donde se alinean los implantes de ray-grass, frente a los «greens» hormonados de los campos de golf chic, frente a las rotondas monstruosas, casi como forúnculos de colores, frente al exceso de artificios, frente a las lejanas reservas de naturaleza, frente a todo eso, absolutamente irreductible a las modas y a las pasiones, el huerto permanece.
« Re-cueille. L’enclos et la mesure ». Libro de artista. (Jean-Paul Ruiz et Gilles Clément) : 10 hojas de papel hecho con hierbas sobre las que se ha imprimido el texto, 31 hojas de papel hecho con hortalizas y 1 hoja de papel de tierra, dentro de un invernadero de cristal sobre una capa de tierra, aislada por una placa de vidrio. 1997.
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